Analgésicos a la carta: la personalización del dolor

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Analgésicos a la carta: la personalización del dolor

Termina una era en la que el dolor se trataba de forma genérica: la tendencia actual aboga por utilizar los analgésicos “a la carta”, sea cual sea el tratamiento y la especialidad médica.

 

El dolor nos protege

La aparición del dolor es una realidad inseparable de la vida humana.
Pero a su vez, el dolor sirve para llamar la atención de las situaciones que pueden ser perjudiciales para el cuerpo (por ejemplo, infecciones, traumatismos, etc.), y por ello posee un papel clave en el mantenimiento de la protección de la integridad física. Por ello, el dolor agudo (el que acompaña a un proceso de curación) debe ser visto como algo útil.
Sin embargo, en ocasiones el dolor se extiende más allá de un proceso de curación y se convierte en crónico. En ese caso no supone un valor biológico para el individuo.
“En nuestra cultura hay una devaluación del dolor, tanto por parte de la sociedad en general como de los profesionales de la salud: el malestar físico, a menudo, se subestima. Ello desemboca en un tratamiento deficiente”, opina el Dr. JoséRomao, anestesista del Hospital General de Santo Antonio en Oportoy ponente en la XXVI Reunión celebrada en Bilbao del Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV.

Adiós al “ready to use”
“Las intervenciones médicas (cirugía, tratamientos invasivos, etc.) a menudo traen como resultado la aparición de dolor. Es necesario sensibilizar a los profesionales sobre la necesidad de mitigar y tratarlo adecuadamente”, explica el experto.
Además, no siempre es igual. Dependiendo de las características, su tratamiento también puede variar. Es necesario que los profesionales de la salud y, sobre todo los médicos, aprendan a identificar los diferentes tipos de dolor, de modo que puedan proporcionar el tratamiento más adecuado y huyan del habitual “ready to use” o misma receta para todos, que no responde a las necesidades individuales.

Entre los analgésicos habituales usados en dermatología están el paracetamol, los antiinflamatorios o los opiáceos: lo importante, a la hora de seleccionar el analgésico a la carta, en cualquier caso, no es el tipo de tratamiento, sino el tipo de dolor.“El mismo tipo de lesión puede ocasionar dolores muy diferentes, y lesiones distintas, dolores similares. La intensidad del dolor, en cambio, sí es un parámetro fundamental para seleccionar el analgésico”, opina el Dr. Romao. “Cuanto más intenso, más se debe recurrir a los opiáceos, porque son más fuertes, o también a asociaciones de analgésicos”.
Hay algunos principios simples, generales, que son muy útiles para guiar al doctor en la selección de estos tratamientos. “Muchas veces es posible aliviar la molestia adecuadamente mediante el uso de analgésicos, su acceso es fácil y no demasiado costoso”, prosigue.
Además, el tratamiento óptimo del dolor también depende significativamente de los individuos. El correcto cumplimiento de los regímenes de cada procedimiento terapéutico es fundamental.

Beneficios

Desde el punto de vista biológico, tratar correctamente el dolor también es ventajoso. La recuperación y la rehabilitación son más fáciles y rápidas.
“A nivel social, el malestar físico puede representar una carga y ser causa de absentismo laboral y reducción de la productividad, y conduce invariablemente a una visita médica añadida. Un alivio adecuado del dolor es un derecho de los individuos y un deber de los profesionales”, finaliza el especialista portugués.

 

*Por el Dr. José Romao, Médico anestesista del Hospital General de Santo Antonio en Oporto (Portugal), y ponente en la XXVI Reunión celebrada en Bilbao del Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la AEDV.

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