“Piel sana in corpore sano”. Una piel sana y cuidada es reflejo de unos óptimos hábitos de salud, higiene y nutrición.

Al ser el órgano de mayor tamaño del organismo humano y constituir la barrera que separa nuestro medio interno del mundo exterior, conservar la integridad de la piel es fundamental para asegurar esta capacidad protectora y sus cualidades.

Considere estos puntos clave para el cuidado de la piel

Proteja su piel especialmente de las radiaciones solares.

Nunca exponga directamente al sol a bebés menores de seis meses.

Informe a sus hijos adolescentes de los riesgos que conlleva la sobreexposición solar.

Observe periódicamente los lunares, manchas y pequeñas imperfecciones.

La higiene es fundamental.

Cuide y equilibre su alimentación.

El fumar, el beber y las drogas perjudican notablemente el equilibrio y las funciones basales de la piel.

Hay edades y circunstancias que propician alteraciones de la piel.

El dermatólogo es el único especialista de la piel, que sabe cuidarla y diagnosticar y tratar sus enfermedades y las de sus anejos (pelos y uñas) y mucosas.