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¿Sabes qué es la cavitación estética?

cavitación

En lo que se refiere a modelar la figura a través de la eliminación de la
grasa corporal localizada, los dermatólogos prefieren hablar de 
adipolisis en vez de cavitación ya que este término se refiere a la
realización de algún tipo de cavidad o agujero en el tejido. En realidad, lo
que se hace es descomponer las células del tejido graso subcutáneo
mediante ultrasonidos aplicados con la ayuda de un campo eléctrico.

Según explica el doctor Julián Conejo-Mir, Presidente de
Honor de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV),
 en las pasadas dos décadas se ha producido un interés creciente en la
eliminación de la adiposidad localizada dentro del ámbito estético de la Dermatología.

LIPOSUCCIÓN

En los años 90 se desarrolló la técnica de la liposucción pero que suponía una intervención quirúrgica con el riesgo asociado de las complicaciones y los efectos secundarios. Hacia mediados de la primera década de este siglo comenzaron a surgir otros métodos no invasivos que buscaban no tener que hacer herida en la piel y así apareció la radiofrecuencia.

“Aunque en un inicio se esperaba que la radiofrecuencia tuviera mejores resultados, el tiempo ha demostrado que su eficacia es limitada ya que lo que se ha visto es que provoca un edema que tersa la piel pero que en un periodo breve de tiempo este efecto desaparece”, explica el especialista, catedrático de Dermatología de la Universidad de Sevilla.

Conejo-Mir señala que después surgieron los ultrasonidos y su uso en baja potencia con un campo eléctrico que rompe la membrana del adipocito y lo altera, es lo que se conoce como cavitación estética. “Es como si un ruido agudo rompiera el adipocito desde dentro dando lugar a adipolisis sin necesidad de una intervención invasiva”, apunta el dermatólogo.

¿CUÁLES SON LOS RIESGOS DE LA CAVITACIÓN ESTÉTICA?

Las ondas de sonido alcanzan toda la zona a tratar y no sólo a la materia grasa sino también a vasos sanguíneos, nervios y órganos que se ven alterados por igual. Así, en la zona de la papada se podría ver alterada la tiroides, en las rodillas los ligamentos o en el caso de los michelines del pecho se pueden ver implicados hígado y bazo.

Esto supone que proteger esas partes del cuerpo al aplicar adipolisis con ultrasonidos requiera la participación de un dermatólogo adiestrado en el uso de esta tecnología de última generación.

“Se trata de un procedimiento médico que implica realizar una historia clínica del paciente, valorar si la intervención es posible, si la zona anatómica se puede tratar e informar bien al paciente de que no existe procedimiento estético que no tenga efectos secundarios. La intervención de un médico garantiza que de presentarse alguna complicación durante el proceso el clínico pueda resolverla”, señala Conejo-Mir.

Además, el tejido graso licuado debe ser reabsorbido por el organismo y esta capacidad de absorción es diferente en cada persona. La piel puede presentar después hematomas, pseudoquistes, anestesia en los nervios o incluso socavones en la piel, efectos todos ellos no deseados pero que pueden presentarse tras este tipo de procedimientos.

“La técnica es muy atractiva desde el punto de vista de la intervención, para la que no es necesario pasar por el quirófano, sin embargo los resultados posteriores pueden no ser tan atractivos en determinados casos”, señala el dermatólogo.

CANDIDATOS MÁS ÓPTIMOS

Quienes se benefician en mayor medida de la adipolisis con ultrasonidos son los adultos jóvenes de entre 25 y 40 años que dirijan la actuación a zonas limitadas de su cuerpo. “No es un aparato para adelgazar, no se puede aplicar a áreas extensas como la tripa y en los mayores de 60 años no se recomienda porque la piel queda flácida”, señala Conejo-Mir que puntualiza que su aplicación se indica en zonas con grasa localizada como papada, rodillas o michelines encima de las caderas.

En la actualidad el láser también puede acabar con los adipocitos pero supone tener que hacer una incisión en la piel para introducir el aparato y aplicar luz para eliminar las células de grasa. El láser es más potente que los ultrasonidos ya que destruye de forma directa el tejido adiposo pero constituye en sí una intervención quirúrgica invasiva.

El dermatólogo comenta que hacia 2008-2009 en todos los congresos internacionales sobre dermatología estética los órganos diana eran el adipocito y el tejido graso y sin (criolipolisis) pero cuyos beneficios también parecen desaparecer varios meses después de ser aplicada.

“Es difícil porque para conseguir efectos significativos hay que llegar al límite cercano a los efectos secundarios y esto sucede en la mayoría de actuaciones estéticas ya sea aplicando el láser, realizando un ‘peeling’ o una microdermoabrasión”, señala Conejo-Mir.

El instrumental para realizar la adipolisis por ultrasonidos puede alcanzar un precio de 300.000 euros, lo que junto a su uso por parte de profesionales de alta cualificación para su manejo, lo convierte en un procedimiento estético caro en relación a la liposucción quirúrgica.

“El tejido graso continúa siendo una asignatura pendiente ya que los métodos desarrollados para su eliminación no han cumplido las expectativas”, concluye el dermatólogo.

Fuente: Europapress

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